Viewing room Ignacio Navas

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Mr. Stupid – S/T I

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

Mr. Stupid – S/T VII

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

Mr. Stupid – S/T II

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

Mr. Stupid – S/T IV

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

Mr. Stupid – S/T V

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

Mr. Stupid – S/T VI

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

i2

Ignacio Navas

234x300cm

i3

Ignacio Navas

234x300cm

i3

Ignacio Navas

234x300cm

Mr. Stupid – S/T VIII

Ignacio Navas

2021
70x100cm
1600€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

d2

Ignacio Navas

234x300cm

d3

Ignacio Navas

234x300cm

i1

Ignacio Navas

234x300cm

Mr. Stupid – S/T III

Ignacio Navas

2021
300x200cm
4000€ Buy
ESEN

Uno de los puntos troncales de la campaña de Bill Clinton por la presidencia del gobierno de EE. UU. fue la famosa frase “The economy, stupid”, que más tarde pasaría a la cultura popular como “It’s the economy, stupid”.

Podemos entender esta frase como un mito creador, la génesis de toda una cultura. Una cultura dibujada por los caprichos del mercado: promociones inmobiliarias que estructuran las ciudades, estrategias de marketing que crean modelos; el de mujer, basado en optimizar la venta de productos de belleza; el de hombre, en promesas sobre el éxito. Sin olvidarnos de la ferocidad laboral que palpita incluso en los bajos de nuestras viviendas, donde las empresas de reformas sobreimprimen su publicidad, una encima de la otra tapando el contacto de la competencia.

La idea de James Carville era obtener el voto de los ciudadanos americanos arrebatándoselo a su rival, George H. W. Bush, enfocando su campaña desde temas cotidianos que afectaban a sus compatriotas. Pero, sin quererlo, creó un personaje: Mr. Stupid, un habitante de una democracia occidental inmerso en esta cultura, la cultura del capital.

Estas fotografías son parte del diario visual de ese entrañable personaje, un diario que explora las tensiones, las discretas violencias y las extrañas situaciones cuya única razón de ser son los flujos económicos que nos rodean.
Para proyectar la realidad subjetiva de nuestro protagonista se emplea la técnica de la fotogrametría. Esta técnica permite traducir los objetos fotografiados a modelos tridimensionales y manipularlos en programas de modelado 3D, expandiendo las posibilidades de la fotografía como medio y dando un nuevo paso en el lenguaje documental de su autor.

One defining moment in Bill Clinton’s 1992 presidential campaign was the promulgation of his famous sentence “The economy, stupid,” later embraced into pop culture as “It’s the economy, stupid.”

I like to regard this sentence as a creation myth, the genesis of a whole new culture. A culture drawn by the whims of the market; real estate investment that shape up cities, marketing strategies determining desirable conduct models based on selling product lines, or the labour ferocity taking place in the ground floors of our homes, with companies piling their ads over that of their competitors.

The goal of James Carville (Clinton’s lead strategist) when he coined this sentence was to take votes away from George H. W. Bush’s electorate by focusing on everyday problems that all his compatriots could relate to. But, inadvertently, he created a character: Mr. Stupid; the inhabitant of a western democracy immersed in the culture of Capital.

These pictures are the personal diary of that character: a long term project for explore the identities created by market forces under this Capital culture, focusing on the tensions, the discrete violence and the often contradictory situations that this culture is creating.

To project the subjective reality of this character, I have used both traditional photography and photogrammetry. This mixture of regular photography and photogrammetry allows me to build an hyper-reality that puts us directly under the skin of Mr. Stupid.

c1

Ignacio Navas

234x300cm

c2

Ignacio Navas

234x300cm

c3

Ignacio Navas

234x300cm

Listado de obras

Expositor

http://www.ignacionavas.com
Tel: +34 680231794
ESEN

Ignacio Navas (Tudela, 1989) es un fotógrafo ubicado en Madrid. En su trabajo explora desde lo cotidiano las estructuras sociales, políticas y económicas que nos constituyen.

En cada proyecto, Navas cambia radicalmente su aproximación a los sujetos y al tema que trata, manteniendo siempre la constante de su mirada. El punto de partida de ‘El Norte’ fueron las anécdotas familiares contadas por su abuela Sagrario, que desembocan en una revisión de la identidad nacional española. Lo cercano, lo normal y los eventos cotidianos también abundan en ‘Linde’, donde Ignacio explora la periferia de Madrid (su ciudad de acogida) y su imaginario tras el boom y caída del ladrillo. Pero tal vez ‘Yolanda’ es su propuesta más personal: la reconstrucción de una era y de una generación a través de la historia de amor de su tía y su tío para ahondar en las emociones compartidas por la juventud.

‘Mr. Stupid’ es su último proyecto, una investigación visual de las identidades creadas por el capital. En este trabajo, Navas se separa de sus anteriores lenguajes utilizando fotogrametría, para proyectar la realidad de un personaje entrañable en forma de diario visual. Este proyecto también es el punto de inicio de una nueva aventura editorial, Unlimited Prints, una nueva apuesta para distribuir obra fotográfica en un formato asequible, publicado con el soporte de La Kursala y del Gobierno de Navarra.

Ignacio Navas (b. 1989, Tudela, Spain) is a photographer based in Madrid. In his work, he researches the social, political, and economic structures that shape us through the everyday affairs.

On each project, Navas shifts his approach to his subjects and topics, but always maintaining his own gaze. The starting point for ‘El Norte’ were the family anecdotes which his grandmother Sagrario told him, those becomes in a deep revision of Spanish national identity. The daily, normal, and close events also abound in ‘Linde’ where he explores the outskirts of Madrid (his host city) after the rise and fall of the real estate boom. But perhaps ‘Yolanda’ is his most personal proposal: the reconstruction of an era and a generation through the love story of his aunt and uncle, in order to dig into the shared emotions of youthfulness.

‘Mr. Stupid’ is his latest project, a visual investigation of the identities created by the market forces. In this work, Navas steps away from his past languages by using photogrammetry to showcase the reality of a charming character in a visual diary form. This project also started another adventure: ‘Unlimited Prints’ a new format to distribute affordable photographic prints, published with the support of La Kursala and Gobierno de Navarra.