Màrius Aránega: “El libro impreso añade una capa extra de realidad”

El lugar de impresión es un espacio para la magia, donde las ideas y los proyectos toman cuerpo en formato papel y se crea el producto final, en muchas ocasiones en forma de libro. Uno de estos espacios y compañías para la magia de la impresión es AGPOGRAF, una imprenta familiar de larga trayectoria y cuidadosos acabados. Con más de 50 años de historia a sus espaldas y con el olor a tinta como una de sus pasiones. Se dedican a materializar muchos de los libros que nos interesan desde sus instalaciones de Poble Nou. Un espacio que conjuga tradición y modernidad y en el que bien podría ubicarse un museo de la historia de la imprenta por todos los ejemplos que poseen.

De su equipo entrevistamos a Màrius Arànega quien está insuflando modernidad y creando lazos entre esta empresa de las artes gráficas y la impresión con festivales y eventos como el nuestro, para dar a conocer como trabaja esa magia que produce libros y que para muchos es completamente desconocida. Gracias a su ayuda pasamos en esta séptima edición a un nuevo formato de catálogo que esperamos os guste a todos. 

AGPOGRAF es una empresa tradicional y familiar. ¿Cómo definirías su estrategia de posicionamiento? ¿Cómo se sitúa al lado del autor? ¿Realizáis un acompañamiento y asesoramiento de los fotógrafos? ¿Qué parte de la magia surge del conocimiento de vuestro potencial como impresores?

Desde la perspectiva histórica (hace más de 50 años que batallamos), cultivar las relaciones con nuestros colaboradores, que son fundamentales, y fomentar un trato directo y honesto con nuestros clientes es nuestra mayor característica. Desde la perspectiva industrial, abrir los ojos hacia nuestro entorno social y cultural para caminar cercanos. Escuchar y comprender los movimientos artísticos, las tendencias en diseño y los cambios sociales, para avanzar en paralelo.

Con el autor nos situamos captando la esencia de su obra para buscar juntos la mejor manera de plasmarla sobre el papel impreso, teniendo en cuenta además su público objetivo. Creemos que, pese a su posible desconocimiento de los procesos productivos, el autor es el mejor interlocutor en nuestro ánimo de obtener un producto acabado 100% satisfactorio.

Partiendo del proyecto original y de sus premisas técnicas, asesoramos a los autores y autoras en cuanto a los materiales idóneos, tipos de acabado y encuadernación, así cómo para el correcto tratamiento de los archivos para su posterior impresión.

Casi toda la magia surge en el momento de la producción… aunque sin sensibilidad artística, imaginación y dedicación, poca ‘magia’ podríamos hacer, claro.

Producís libros, revistas y folletos de todo tipo, catálogos, fotolibros, etc. ¿Qué cuota de vuestra producción supone el libro de autor o el fotolibro? ¿Os encontráis con más editoriales que autoediciones? ¿Ha cambiado mucho vuestro cliente desde el boom del fotolibro? ¿Estamos realmente en la Edad de Oro del fotolibro en nuestro país?

Aunque no hemos hecho un análisis exhaustivo de los datos, si hemos observado en los últimos años un crecimiento importantísimo en la demanda de este tipo de publicaciones y, por tanto, una influencia cada vez mayor en nuestra evolución como industria gráfica.

A pesar de no tener informes detallados al respecto, sí vemos una clara tendencia al alza de las autoediciones. De hecho, poca diferencia hay entre unos y otros a efectos prácticos de nuestro negocio y (casi) los englobaríamos a todos dentro del concepto ‘editorial’. Lo único que sí que cambia es que al hablar con el autor tienes ‘línea directa’ con el creador del contenido, evitando así pasos intermedios en la elección de los diversos elementos productivos.

Lo cierto es que siempre nos hemos movido en un espectro muy amplio de clientes e intentamos ofrecer la atención y el servicio más adecuado en cada caso. En este sentido, nuestro perfil de cliente habitual no ha cambiado mucho, pero es verdad que la irrupción del fotolibro requiere un planteamiento distinto y, sobretodo, es muy importante valorar que estamos hablando de producciones únicas y muy personales, para las que tener en cuenta las expectativas del autor es de vital importancia.

Como impresores, hemos apreciado en los dos últimos años un “boom” importante, pero intuyo que no estamos en el vértice de este fenómeno y el crecimiento en los años venideros aún va a ser más significativo, por supuesto, gracias a festivales como Art Photo Bcn.

Parecía que el libro era un objeto que iba a quedar obsoleto ante la era digital y que la impresión de materiales iba a pasar a mejor vida. Está claro que no es así. ¿Cómo habéis afrontado este reto? ¿Qué valor añadido tiene el papel frente a los formatos online? ¿Cuáles son vuestros puntos fuertes?

Con serenidad y constancia, ya que todo evoluciona y se transforma frecuentemente en nuestro sector. Estamos siempre atentos a los cambios y buscamos adaptarnos a ellos.

El libro impreso añade una capa extra de realidad a cualquier obra, y le suma un componente físico que no existe en el mundo virtual, ya que tenemos texturas, olores, incluso sonidos, que en formato digital (por el momento) perdemos.

El libro digital omite muchos aspectos de la producción editorial gráfica que nunca hemos dejado de “querer”: el papel, un elemento ‘vivo’; las distintas calidades de reproducción obtenibles en función del soporte o del dispositivo de impresión; los acabados especiales… la interacción inmediata y el trabajo “a medida” con el autor.

Nuestros puntos fuertes son el tratamiento del color, la calidad en la reproducción, los acabados y las encuadernaciones especiales.

Vais a participar en el festival por segunda vez sponsorizando el catálogo y revisando el resultado final. De la caja de postales al catálogo/zine. ¿De dónde surge vuestro interés por Art Photo Bcn?

De una doble vertiente: por un lado, apostar claramente por los fenómenos culturales y artísticos de nuestra ciudad, aunque puedan ser considerados minoritarios a efectos de mercado, y por otro, dar a conocer nuestro potencial como industria cercana a estas realidades.

Para acabar la pregunta de rigor que hacemos a todos los entrevistados para meternos un poco en su interior: que tiene que tener una imagen para que te conmueva?

Alma, fuerza o, en definitiva, un sentido evidente más allá de otras consideraciones abstractas.