Erik Estany Tigerström – Del que passa a fora

Erik Estany Tigerström ganó en el Visionado de 2019 el premio Art Photo Bcn y el premio de producción de CÒPIA LAB. A estos galardones le sumamos que ya había ganado también la última edición del Foto Forum de Can Basté, un premio que solapa y ensancha su viabilidad durante el año 2020 dentro de la actividad expositiva de la ciudad de Barcelona simultaneando la muestra de la Sala Cava con el espacio expositivo en nuestro festival así como el ser protagonista de nuestra imagen.

Del que passa fora es un proyecto singular, que va a buscar en los márgenes de la fotografía, en sus tensiones internas reventando su sentido y forma para aportar una visión conceptual potente y reflexiva. Un proyecto que no dejó indiferente en nuestros visionados y que ahora presentamos, tras múltiples mutaciones como un renovado reflejo del acto fotográfico en sí mismo.

El proyecto imagina un fotógrafo mirando desde la ventana de su casa, a través de la pantalla de la máquina. El contacto entre la máquina y el fotógrafo se hace tan íntimo que se confunden entre ellos, y finalmente se acaban integrando en un mismo cuerpo. Como dos hermanos siameses con una pantalla en medio que los une y los separa al mismo tiempo.

Esta nueva entidad híbrida, actúa como una cámara de seguridad que lo ve todo desde la ventana. Como el ojo panóptico que todo lo ve. Transforma lo cotidianidad insignificante de un trozo de carretera, en una maqueta de la realidad llena de signos por interpretar, y sobre-interpretar. Explota el mundo como una materia prima para generar imágenes. Y post-produce la realidad hasta que el espacio y el tiempo colapsan en una nueva realidad editable y virtual.

Erik Estany Tigerström explora el interior de este cuerpo compartido, que se mueve a través de un sistema dialéctico de miradas que todo lo ven: el fotógrafo y la máquina miran juntos a través de la ventana para ver lo que pasa fuera. Y al mismo tiempo se miran entre ellos a través de la pantalla para ver lo que les pasa dentro. Cooperan hacia fuera para codificar las cosas en imágenes. Y simultáneamente compiten hacia dentro para descubrir cómo las descodifica el otro. Como dos ojos que miran juntos hacia fuera, y al mismo tiempo, se miran estrábicamente de reojo entre ellos hacia dentro.

La máquina y el fotógrafo mantienen una relación de simbiosis donde juegan juntos, y uno contra el otro, y todo al mismo tiempo. Un flujo continuo entre dos animales parásitos, que están uno dentro del otro simultáneamente. Provocando una doble tensión: entre ellos, y entre los elementos maquínicos y humanos que ambos tienen dentro. Un diálogo en bucle para ver y pensar cómo ve y piensa el otro, dónde pierden la noción de dónde empiezan y dónde acaban.

El proyecto encarna la extrañeza de la conexión entre el fotógrafo y la máquina, para pensar en la alteridad que define la relación entre las personas y la tecnología. Y en las implicaciones que esta relación tiene en nuestras vidas. Imagina cómo ven el mundo las máquinas para pensar como lo vemos nosotros. Y como estas dos miradas se transforman entre ellas, y al fin y al cabo también transforman el mundo que ven. Mira lo que pasa afuera, para pensar en lo que pasa dentro, dentro de esta capa de imágenes que media entre nosotros y el mundo.