Pedro Mondragón: “La intención es crear puentes entre la fotografía y el público”

Los gestores culturales que trabajan desde los centros cívicos son esos grandes desconocidos. De su entusiasmo y dedicación dependen las iniciativas que después disfrutamos todos en sus equipamientos, no olvidemos que son públicos, y si nos centramos en los que se dedican a la fotografía como especialidad de sus programas podemos ver como su forma de trabajar es determinante para crear la escena de la fotografía de Barcelona. Destacamos la labor de Pedro Mondragón, quien contagia su entusiasmo hacia la fotografía y hacia el Espai Català-Roca, un equipamiento tan completo como complejo que acoge actividades para usuarios de todo tipo, desde los fotógrafos profesionales hasta los estudiantes y el mundo amateur pueden encontrar actividades y servicios interesantes de su mano. Comentamos con Pedro como es su trabajo, su relación con Art Photo Bcn y el mundo fotográfico que le rodea.

¿Cómo se complementan los carácteres del Espai de fotografia Francesc Català-Roca y el Centro cívico Casa Golferichs? ¿En qué consiste esta unión de esfuerzos, programación y actividades?

El Espai de fotografía Francesc Català-Roca pertenece a la Casa Golferichs y, por tanto, forma parte del mismo proyecto. Lo que nos diferencia fundamentalmente es que desde Català-Roca llevamos la especialidad de fotografía. Por lo demás, realmente no nos complementamos porque seguimos la misma línea de trabajo, que consiste en esforzarnos para ofrecer trimestralmente contenidos de calidad. No lo hacemos solo por dar coherencia al proyecto, sino por convencimiento. Nuestra contribución a la divulgación cultural no es solo profesional, es también vocacional.

¿Qué buscas en un proyecto para Català-Roca?, ¿Cuál es vuestra línea de trabajo?

A la hora de seleccionar proyectos fotográficos ponemos especial énfasis en la coherencia a nivel de lenguaje. No nos preocupa la trayectoria del autor o autora, ni su edad, género o procedencia, sino lo que el proyecto en sí puede aportar al público. Al fin y al cabo, nuestro trabajo consiste en contribuir a la creación y a la difusión de la fotografía, facilitando las herramientas necesarias.

Al disponer de dos salas de exposiciones con líneas diferenciadas podemos apostar por trabajos tanto amateur como profesionales y, dentro de la línea profesional, exponemos a artistas de larga trayectoria y emergentes. Intentamos difuminar la línea que habitualmente separa al público del/la artista. Esto lo vemos reflejado sobre todo en las personas que asisten a los cursos trimestrales y a nuestras actividades, y que en un momento dado ven materializado su trabajo en una exposición.

Vuestro programa complementa muchas carencias del sistema de estudios fotográficos más reglado, ¿cómo destacarías vuestros puntos fuertes?

Efectivamente, es un programa formativo que complementa al de las escuelas de fotografía de la ciudad. Nuestros cursos los planteamos como cápsulas temáticas en las que cualquiera, con unos conocimientos básicos de técnica fotográfica, pueda realizar casi todos los de la programación trimestral. La oferta formativa abarca desde la iniciación a la fotografía -analógica, digital y smartphone-, hasta cursos especializados. Cada persona puede elegir su propio itinerario formativo según sus intereses, ya sea profundizando en los aspectos más técnicos de la fotografía como en los de lenguaje.

Obviamente, el programa de las escuelas de fotografía es más completo, porque se busca alcanzar un perfil profesional. Nuestros cursos ofrecen la posibilidad de especialización para un interés más bien personal, aunque también acuden profesionales. Se dirigen sobre todo a personas que normalmente ejercen otras profesiones, pero que tienen el deseo de adquirir conocimientos entorno a la fotografía sin la necesidad de dedicación que normalmente requieren los estudios reglados.

¿Cómo se crea comunidad alrededor de la fotografía y sus autores?

No es fácil crear comunidad entorno a la cultura, pero creo que el truco consiste en hacerla inclusiva. Los gestores y gestoras culturales hacemos una labor de divulgación que a menudo pasa desapercibida. La intención es crear puentes entre la fotografía y el público que tiene interés al respecto, priorizando siempre en la calidad, pero sin caer en el elitismo.

Vuestra actividad está muy arraigada en la ciudad. ¿Crees que es Barcelona una ciudad con suficiente entidad fotográfica? ¿Tenemos un circuito arraigado? ¿Qué carencias destacarías?

Barcelona es una ciudad que tiene su propia tradición fotográfica. Tenemos un circuito artístico que sigue consolidándose y al que se suman nuevas iniciativas, desde eventos, escuelas, laboratorios, galerías o centros de arte. Algunos ejemplos son eventos como DocField, Revela’t o Art Photo Bcn; centros como Foto Colectania, La Virreina y el Arxiu Fotogràfic de Barcelona; los laboratorios Visual Korner, Copia Lab, EGM o VM Foto; y las escuelas IEFC, FUGA (antes CFD), GrisArt, IDEP, Serra i Abella, Can Basté, Pati Llimona o el Espai Català-Roca, cuya actividad es muy diversa, pero que están muy consolidados en la ciudad.

También es cierto que hemos perdido librerías y galerías que se han visto obligadas a cerrar, pero en los últimos años hay un auge de nuevas propuestas. Por nombrar algunas, tenemos a Mecànic, Projekteria, Off Revela’t, Photogenic Festival, El Observatorio, Nau Bostik o el laboratorio Impressionart. La duda es cuales se podrán consolidar en el tiempo o no. De aquí surge la necesidad de dar apoyo a estos proyectos, y para ello es importante que haya una buena coordinación entre los y las agentes culturales implicados.

Por ejemplo, cuando comisariamos una exposición colectiva desde el Espai de fotografia, nos coordinamos con alguno de los laboratorios de la ciudad para que quienes participan, sobre todo si tienen poca experiencia en exposiciones, se familiaricen con el proceso de preparación de las copias: desde las medidas, los márgenes, el paspartú, el acabado y hasta el más mínimo detalle. Y para la siguiente exposición cambiamos de laboratorio. Lo consideramos como una labor más de aprendizaje para los usuarios y usuarias.

Como equipamiento público no podemos ser partidistas y centrarnos en una colaboración pública-privada de forma exclusiva, pero sí tenemos la intención de poner al alcance el conocimiento y las herramientas de que dispone Barcelona en el ámbito fotográfico, para que luego cada cual pueda elegir lo que mejor les convenga. Desde el Espai de fotografía intentamos dar a conocer nuevas propuestas a nivel de ciudad entre el público amante de la fotografía, a través de colaboraciones o dando apoyo para su difusión.

En cuanto a las carencias, creemos que debería haber una mayor coordinación entre todas las entidades, y también una mayor presencia femenina en el ámbito fotográfico de la ciudad. Y aprovecho estas líneas para hacer un llamamiento, con un poco de humor, a todas aquellas iniciativas. ¡Contacten con nosotros/as!

Este año, por segunda vez, contáis con un espacio expositivo en el apartado de feria de APB. ¿Cuál va a ser el procedimiento para llenarlo de contenidos? ¿Refleja esta manera de trabajar la identidad del Espai Català-Roca? ¿Qué balance hicieron vuestros usuarios de la edición anterior?

Para el apartado de feria volvemos a repetir la fórmula del año pasado porque creemos que fue efectiva. Lanzamos una convocatoria abierta y recibimos alrededor de 70 proyectos fotográficos. A parte de la convocatoria, realizamos un trabajo de asesoramiento y seguimiento de los proyectos seleccionados para adecuarlos al formato expositivo de una feria.

Una de las labores más importantes de nuestra participación en Art Photo Bcn consiste en introducir a los autores y autoras en el circuito comercial y profesional de la fotografía. Como el año pasado fue el primer contacto con el formato de feria, no solo para los seleccionados -César Zúñiga, Romina Aguilera y Aina Estruch-, sino también para nosotros, todos aprendimos por el camino. Desde el Espai de fotografía realizamos una labor pedagógica al respecto, en la que Art Photo Bcn nos ayudó a nosotros ofreciéndonos su experiencia en el sector. De este trabajo en cadena César, Romina y Aina aprendieron (y aprendimos) a seleccionar y preparar adecuadamente las obras para la venta en el circuito comercial. Ello nos permitió adoptar una nueva visión sobre la financiación de los proyectos fotográficos, en beneficio de los autores y autoras.

En la sexta edición entráis a formar parte del programa de sedes asociadas de APB con una alegre exposición de Ana Galán para la Casa Golferichs. ¿Qué es lo que más os ha convencido del proyecto?

Lo que más nos gustó del «Viv(r)e la Vie!» fue justamente esa visión alegre y positiva con la que Ana Galán aborda un tema de interés social como es la vejez. No es una temática habitual, ni tampoco nueva, pero a menudo se concibe desde una perspectiva dolorosa y trágica; que obviamente existe, pero que no es la única. Hasta hace relativamente poco tiempo, envejecer no era un fenómeno común como lo es ahora. Que nuestra esperanza de vida haya aumentado tanto (y que siga haciéndolo) es un logro de la medicina occidental y de su accesibilidad. ¿Acaso no es algo digno de celebrar?

Tengo la sensación de que en Europa tenemos un legado histórico muy rico, pero que también nos pesa y a veces nos arrastra al pesimismo. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es una observación, pero a veces es importante tenerlo en cuenta para no caer en el sensacionalismo, la teatralización o el simple intento de causar un impacto emocional negativo entre el público. Es importante incorporar diferentes perspectivas sobre cualquier tema, y con el trabajo de Ana Galán hemos visto una buena oportunidad para hacerlo sobre la vejez.

Las fotografías de «Viv(r)e la Vie!» muestran a parejas ancianas que se reúnen para bailar, como si fuera un ritual con el que celebrar la vida y el momento presente, al mismo tiempo que documentan los matices entre sus diferentes localizaciones: Guadalajara (España), Filadelfia, Finlandia y Filipinas. Además, el día de la inauguración la propia artista nos tendrá preparada una sorpresa con la que podremos hacer partícipe al público, pero aún es pronto para dar detalles.

¿Qué crees que aporta APB al panorama fotográfico de la ciudad? ¿Qué te parece nuestro formato de feria?

Art Photo Bcn es una feria de fotografía emergente en la que participan galerías de fuera del país. Las palabras «emergente» e «internacional» cuesta encontrarlas en las propuestas fotográficas de la ciudad, debido a las dificultades que conlleva organizar un evento de estas características. Para los y las artistas, además de la labor pedagógica que se realiza desde las actividades complementarias y los premios que otorgan las escuelas de fotografía, supone exhibir su trabajo ante un público mucho más variado del habitual.

El año pasado pude conversar con muchos asistentes -no solo artistas, sino también gestores culturales- que se habían desplazado expresamente a Barcelona para asistir a la feria. Esto conlleva la oportunidad de que alguien se pueda interesar por llevar tu trabajo fuera de España. Mientras que para el público es una buena ocasión para conocer propuestas fotográficas emergentes de diferentes países y conocer personalmente a sus artistas, sin necesidad de coger un avión. Todos los esfuerzos por dar visibilidad a los proyectos fotográficos de nuevos talentos son bienvenidos.

Para acabar, ¿qué tiene una imagen para que te conmueva?

Una imagen está formada por múltiples elementos, desde la temática, la técnica utilizada, la composición, el procedimiento o el lenguaje, entre otros; pero hay otro elemento fundamental: el bagaje visual de la persona que la observa. Que una imagen conmueva o no, es una experiencia subjetiva, aunque eso no significa que «todo vale».

En mi caso particular, soy bastante analítico y lo que hace que una imagen me despierte especial interés es la coherencia entre los diferentes elementos que la conforman. Me da igual si es de un estilo más bien clásico o contemporáneo. El conjunto de decisiones que se toman durante el proceso de elaboración es para mí la parte más interesante del arte, y no tanto el resultado final.

Por eso es indispensable que el arte se comunique y se explique de forma ágil y cercana, sin demasiadas florituras. Sin divulgación el arte, y en especial las tendencias más contemporáneas, solo lo podrá disfrutar un público muy reducido, y eso es una pena.